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 Un hombre de 38 años ha fallecido en la madrugada del pasado 15 de junio, a consecuencia de un disparo de arma que recibió en una persecución después de que llevara 48 horas intentando atropellar a agentes de la Guardia Civil, tanto en la Comunidad de Madrid como en la provincia de Ávila, según informaron a Europa Press fuentes de la Benemérita.
Los hechos comenzaron en la provincia de Ávila, cuando un conductor intentó atropellar a una patrulla de la Guardia Civil que le estaba identificando. Sin conseguirlo, el conductor del vehículo logró escapar y siguió su camino por la M-501. Minutos más tarde, la Central Operativa de Servicio recibió una llamada en la que se informaba de que un Renault Laguna había sacado a otra patrulla de la carretera.
En ese momento, la Central de Ávila comunicó que la persecución de este coche ya había comenzado en esta provincia, e inmediatamente se puso en marcha un dispositivo con las patrullas de la zona. Al poco tiempo, una de ellas, situada en Navas del Rey, localizó el coche con señales acústicas y éste emprendió la huida. Durante el transcurso de la persecución, el conductor del Renault echó de la carretera a un coche oficial de la Guardia Civil, que quedó siniestro total, aunque los agentes, con contusiones, no resultaron heridos graves.
El fallecido es vecino de Cadalso de los Vidrios y cuenta con varios antecedentes por conducción temeraria, consumo de drogas y usurpación de identidad.
Durante el transcurso de la persecución, el conductor del Renault echó de la carretera a un coche oficial de la Guardia Civil, que quedó siniestro total, aunque los agentes, con contusiones, no resultaron heridos graves.
Tras este incidente, el conductor siguió con su huida y alrededor de la una de la madrugada, fue interceptado en la M-507, a la altura de Villamanta. Los agentes consiguieron darle el alto y el vehículo, al verse acorralado, dio marcha atrás y arrolló a uno de los agentes de la Guardia Civil.
El compañero de la patrulla intentó romper la ventanilla del coche para paralizar al conductor, fracturándose el brazo, pero cuando vio que intentaba de nuevo arrollar al agente caído en el suelo, cogió el arma y le disparó, provocándole la muerte. El fallecido es vecino de Cadalso de los Vidrios y cuenta con varios antecedentes por conducción temeraria, consumo de drogas y usurpación de identidad.
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Lo siento, no puedo estar de acuerdo con esta actuación. Probablemente, este conductor psicópata, hubiera necesitado ayuda de algún tipo. Me refiero a ayuda psiquiátrica o psicológica, pero claro, los servicios sociales no suelen tener presupuestos para cubrir las necesidades de pobres desgraciados, que como en este caso, han muerto de un balazo. ¡Ojo! no crítico la actuación del agente de la Benemérita. Estoy seguro de que lo hizo en legítima defensa. Critico, más bien, ha este sistema imperfecto y perverso que produce individuos como el que nos ocupa y que no han sido supervisados y controlados por quien debeiera corresponder.
Por favor que España no se transforme en EE.UU. donde primero disparan y despues, si es menester, preguntan. Afortunadamente en España la venta de armas no es libre y la población española no esta "armada", como ocurre con la sociedad estadounidense.
En definitiva: "No te precipites en provocar la muerte cuando no puedes dispensar la vida".
Un saludo.
Jomoga