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 Las grandes fincas de propiedad privada tienen una presencia tan importante en nuestra comarca que determinan cualitativamente sus aracterísticas paisajísticas. Casi todas se localizan siguiendo las márgenes de los ríos Perales y Alberche. Son espacios ribereños de este último río "El Santo" y la "Dehesa del Rincón", ambas proceden de compras de bienes desamortizados.
El primero de estos dos vastos espacios, la dehesa del Santo, denominada también "Granja de San Jerónimo" y "Gran de San Saturnino" perteneció al Monasterio del El Escorial (sirviéndole para el aprovisionamiento de aceite, vino y frutas) anteriormente pasa a inscribirse a favor del Real Patrimonio; en 1867 y a venderse en pública subasta en 1870 con arreglo a las leyes desamortizadoras de 1856. El rematante fue un vecino de Madrid que la cedió a un español residente en Londres. Don Alonso Jiménez y Cantero, más tarde marqués de la Granja de San Saturnino. La finca es vendida por su hijo a Jerónimo Roiz, siendo esta saga familiar la que sigue teniendo la finca en propiedad. El titulo de marqués de la Biseca de la Sierra entra en la familia por matrimonio; y también por el matrimonio de una de las herederas de la familia con un Martínez Campos, duque de la Seo de Urgel, se incorpora este apellido a la familia propietaria.
A esta finca de unas 500 Ha que ocupa la llanura cuaternaria del río Alberche, se añade más tarde otra colindante por el noroeste: "Las laderas" de más de 600 Ha en la rampa. Así el predio actual consta de dos partes completamente diferentes: la primera, ocupa donde se cultivan cereales, olivares y viñedos, con dehesas de alcornoques, y en la que se conserva en perfecto estado el caserío antiguo con la casa principal, la iglesia, los lagares y bodegas.. Además de poseer una magnífica biblioteca de temas relacionados con la caza; y otra parte escarpada y montaraz que tiene un aprovechamiento cinegético como coto de caza mayor ( jabalí, venado y arrui) y con menos ( conejo, liebre, perdiz, codorniz, paloma, etc.
 En cuanto a la Dehesa del Rincón, la finca procedente en parte de la desamortización de bienes de propios, pasa a ser propiedad de Juan Manuel de Manzanedo, ennoblcido en 1864 con el titulo de marqués de Manzanedo. La Fortuna de Juan Manuel de Manzanedo, ennoblecido en 1864 con el título de marqués de Manzanedo.
La fortuna de este hidalgo procede de negocios realizados en Cuba, país al que se había traladado en 1832, sin descartarse los relacionados con asuntos de compraventa de esclavos, llegando a ser en 1870 una de las mayores forunas del país. Su historia es de la de muchos compradores de bienes desamortizados: primero hacen fortuna a traveés del comercio, la bolsa, etc... luego compran tierras y finalmente consigigen un titulo inmobiliario.
Hasta hace poco tiempo la Dehesa del Rincón se desagregaba en varias fincas a nombre de distintas sociedades anónimas (“Ribera del Rincón”, “Los Canchos”, Peñas Halcón”, “Canto Blanco”, etc...), aunque la marquesa viuda de Manzanedo, Paloma Falvó y Escandón y su sobrino Carlos Falcó y Fernjnández de Cobrdoba, maqués de Griñón, siempre aparecían como socios principales de unas sociedades anónimas que a su vez eran socias de otras. Varias de estas fincas segregadas han sido vendidas recientemente. La finca, en su conjunto ( unas 1600 Ha ) es muy variada tanto por las características del medio físico como por los distintos usos del suelo.
Destacan las magníficas dehesas de labor y plantaciones de viñedo en las terrazas cuaternarias, sobre los mejores suelos (Luvisoles y Calcisoles) y el aprovechamiento cinegético en las zonas más abruptas de la rampa, donde dominan los Cambisoles. Formando parte de este conjunto, pero segregados de él, sencuentra el Safari Park, cerca de 90 Ha con instalaciones para una zoológico de animales salvajes, y alguna parcelación semilegal como el Caravan Garden.
La tradición cinegética de esta zona es muy antigua. Han llegado noticias de las batidas que aquí se daban en la Edad Media a través del Libro de la Montería. Una de ellas tenía lugar en Val del Infierno (actualmente Valdiyerno) monte situado a la drecha del río Alaberche en el Estrecho de Picadas) que estaba considerado como buen monte de oso en invierno.
Una de las "vocerías" se ubicaba en el camino de Navas del Rey a la barca (zona por donde se cruzaba el río Alberche hasta que abada comnstuyó un puente). Navas del Rey era en aquel tiempo una dehesa que pertenecía en usufructo al monasterio de Santa María de Valdeiglesias, por donación que hizo don Sancho Manuel, hijo del infante don Manuel, en 1306 al abad Martín.
Debía tener en esta época un pabellón de caza que habitaba el rey cuando iba de montería. En cuanto a las "armandas", una de ellas estaba situada sobre Peña Falcón (actualmente Peña Halcón, peñasco en la orilla izquierda del río Alberche en las proximidades del dique de contención de la presa de las Picadas, que antiguamente debió ser imponente, pero que hoy ha perdido altura visible por estar hundida su base en las aguas del pantano) También cita a "El Santo" diciendo “... que haya perros de refresco en el cerro que es entre esta armanda y San Sadronín ( primitivo nombre de esta finca).
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