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 La representación carpetana más occidental de sabina albar ( Juniperus thurifera L. ), se encuentra perfectamente delimitada en un pequeño núcleo situado entre las Sierras de Guadarrama y Gredos. Se trata de una población marginal, cuyo número no alcanza los treinta individuos, y que fueron testigos de una mayor extensión en el pasado ya que a sus alrededores emergen tocones quemados y cortados. Las sabinas en cuestión se encuentran dentro de un coto de caza mayor, cerrado a cal y canto, denominado las Aleguillas, en terrenos recalificados por la CAM (2003) y que ahora son suelo urbanizable no sectorizado. Hablamos de las sabinas más al occidente de la sierra carpetana y hasta la fecha no se ha iniciado ninguna acción para la protección y mejora de estos ejemplares.
 Son cerca de una quincena y se encuentran casi todas en un entorno no superior a una hectárea. La singularidad de este enclave sabinero es muy notoria. Ausentes otras especies típicas del matorral que acompaña a los sabinares genuinos, la vegetación se corresponde con la de pinares y encinares silicícolas mediterráneos.
Las sabinas en cuestión se ubican en las partes más elevadas, arrinconadas en roquedos, mostrando, al igual que los viejos pinos, la huella del fuego. Dos especies que conviven o yuxtaponen a lo largo del "arco ibérico" en un total de 28.000 Ha. sobre la columna formada por las estribaciones burgalesas y sorianas del sistema ibérico.
La singular presencia de juniperus thurifera en el occidente de Guadarrama permite ampliar su área de distribución, si bien representa un lugar en franca regresión. Sorprende la existencia de este enclave, que ha llegado a nuestros días, aunque en número escaso. Su permanencia en el tiempo no parece fácil. A diferencia de sus congéneres ( pino, enebro, jara pringosa, torvisco, romero, tomillo entre otros ) la regeneración de estas sabinas es nula, sin observarse brinzales como en el caso de los enebros.
Son cerca de una quincena y se encuentran casi todas en un entorno no superior a una hectárea. Se ubican en las partes más elevadas, arrinconadas en roquedos, mostrando, al igual que los viejos pinos, la huella del fuego
La singular presencia de juniperus thurifera en el occidente de Guadarrama permite ampliar su área de distribución, si bien representa un lugar en franca regresión
 Favorecer a la sabina no parece fácil: el riesgo de incendio podría acabar drásticamente con estos ejemplares pero esta es una tarea difícil de gestionar cuando los terrenos son propiedad particular. Se han sucedido una y otra vez las ventas de terrenos para ampliar la superficie de cotos de caza mayor y han sido acordonados perimetralmente con cerramientos cinegéticos. La administración de la Comunidad de Madrid que debe garantizar la conservación y mejora de estos valores naturales, no ejerció el derecho de tanteo tal y como regula la Ley 16/95, Forestal y de Protección de la Naturaleza de la Comunidad de Madrid y en su momento hubiera procedido a su adquisición para conservarlos.
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