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El boxeo y la lucha libre ya no son espectáculos de masas, su lugar lo ocupa el espectáculo mediático de la política. Utilizar la solución de los problemas, la gestión de las aspiraciones de los ciudadanos, como cruel confrontación entre opciones políticas o ideológicas necesariamente antagónicas es contemplar la realidad social con esa mirada miope e interesada que únicamente busca la "sangre" del espectáculo.
Es posible que el resultado propagandístico-electoral del circo romano en que para algunos se ha trasformado el Congreso y el Senado sea rentable para los partidos en lo referente a la política nacional, pero es seguro que esa pelea constante sin tregua ni trincheras es un obstáculo para todos cuando se trata de solucionar el día a día de la vida municipal.
La Constitución Española consagra los partidos como instrumento fundamental de la participación política; la realidad nos demuestra que ciertos comportamientos y decisiones partidistas a nivel nacional no siempre son válidos para la solución de los problemas en el ámbito municipal; existen casos en los que las decisiones partidarias en política nacional son un obstáculo para que los concejales de su misma ideología satisfagan las justas demandas y aspiraciones de los vecinos que representan.
Cuanto más próximo a los ciudadanos es el ámbito de gestión política menor es la influencia del partidismo estatal a la hora de gestionar y mejorar las condiciones de vida de todos los vecinos. Los planteamientos que son buenos en la política estatal no siempre tienen que ser los mejores para la vida municipal.
Aquellos que se presentan para ser elegidos por sus vecinos para gestionar y administrar la política municipal tienen, como cualquier ciudadano, simpatías por una opción política de ámbito nacional; se identifican con ella; posiblemente se esfuercen para que ese partido tenga más peso en la política nacional, pero pretender equiparar los logros o fracasos de un partido en política nacional con la capacidad y solvencia de sus gestores en el ámbito municipal es una de las falsedades en las que se sustenta el marketing electoral de los comicios municipales.
La cualidad, los quilates, que los vecinos necesitan de un político municipal se encuentra en su capacidad de gestionar e integrar las mayores energías posibles en la solución de los problemas diarios
Si lo que se pretende es el progreso de un municipio mejorando la calidad de vida de los vecinos, más útil que pertenecer a un partido u otro; ser o no de la familia, es que los gobernantes municipales posean capacidad de gestión; solvencia en la administración de los recursos públicos y voluntad de integrar y unir todas la fuerzas posibles
La cualidad, los quilates, que los vecinos necesitan de un político municipal se encuentra en su capacidad de gestionar e integrar las mayores energías posibles en la solución de los problemas diarios haciendo posible la armónica convivencia entre todos los vecinos. Si se pretende mejorar las condiciones de vida en una localidad, la independencia de criterio; la autonomía en las decisiones y el beneficio común siempre tienen que estar por encima de la simpatía y la militancia política en un partido estatal.
Se puede y se deber pertenecer a una opción política representada en el Congreso de Diputados, es legítimo y deseable, pero si lo que se pretende es el progreso de un municipio mejorando la calidad de vida de los vecinos, más útil que pertenecer a un partido u otro; ser o no de la familia; haber nacido en uno u otro lugar, es que los gobernantes municipales posean capacidad de gestión; solvencia en la administración de los recursos públicos y voluntad de integrar y unir todas la fuerzas posibles.
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