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 Los robledanos volverán a vivir el próximo 7 de junio una fiesta grande, de las más grandes del lugar: la romería en honor a Nuestra Señora la Virgen de Navahonda. Todos su devotos, que no son pocos, porque al fin y al cabo todos tienen algo que pedir o agradecer, se darán incondicionalmente cita en Robledo de Chavela para acompañar a la Virgen de vuelta a la ermita por el camino que surca la montaña. Hombro con hombro, los romeros portan a su patrona entre cánticos, alegría y fervor, mucho fervor. Como otros años la virgen marchará el domingo 24 de mayo de su ermita a la parroquia para que sea venerada en fervorosa plegaria con el canto de su novena.
- La Virgen de Navahonda en procesión con sus romeros -
Llueva o nieve la procesión no se ha visto interrumpido un sólo año desde 1645. Año en el que José Strata, Señor de Robledo de Chavela, fundara la Capellanía de la Asunción de la Virgen de Robledo de Chavela, estableciendo la romería desde la parroquial hasta la ermita de Navahonda.
La talla de María de Navahonda fue casualmente hallada por unos pastores en 1.113 en el paraje denominado "Vedado de Las Fuentes" . El pueblo de Robledo conmemora desde entonces el día de su patrona 40 días después al Domingo de Resurrección.
Esta virgen viajera tiene a bien proteger a sus devotos en la carretera. Razón por la cuál, es tradición llevar el coche a bendecir a la Ermita. El orígen de tan singular acompañamiento arranca en la tradición mantenida por nuestros ancestros de poner en advocación de nuestra señora a las bestias que facilitaban la labor en el campo para conseguir el sustento, además de servir como único medio de transporte. Este legado ha pervivido en nuestros días y lo que antes eran carros tirados por bueyes se han convertido ahora en automóviles a carburante. De ahí que el primer viaje de muchos coches tenga como destino la ermita de la virgen de Navahonda.
Y es que "María de Navahonda" siempre ha mostrado su predilección y simpatía por los lugareños de este entorno. Ya lo demostró cuando fue reclamada por Segovia, allá por el siglo XII, en virtud del Sesmo de Casarrubios. Organismo éste que guardaba cierta sismilitud a los Montes de piedad y cajas de ahorro de nuestros días y que mantenía embargada la finca donde la virgen había aparecido enterrada.
 Segovia reclamó en pleito la propiedad de la imagen de nuestra señora y fue a recogerla al lugar donde había encontrado su primitivo alojo, que no era otro sitio que su actual ermita en aquel entonces, hospedería de paso regentada por unos monjes franciscanos. Atáronla firmemente con cuerdas a las alforjas de una mula para el rudo viaje a través de caminos y senderos de montaña. Sin embargo, no era Segovia la tierra donde la virgen quería descansar.
En el lugar llamado Humilladero, la mula de carga, tomó una pose genuflexa y se negó a dar un paso más. Los portedadores, haciendo uso de los medios propios para domeñar a las monturas, no consiguieron hacer arrancar al equino que pereció por los latigazos de sus amos. Este signo fue interpretado como el designio divino que había tomado la virgen por ese lugar.
Llueva o nieve la procesión no se ha visto interrumpida un sólo año desde 1645. Año en el que José Strata, Señor de Robledo de Chavela, fundara la Capellanía de la Asunción de la Virgen de Robledo de Chavela, estableciendo la romería desde la parroquial hasta la ermita de Navahonda
La talla de María de Navahonda fue casualmente hallada por unos pastores en 1.113 en el paraje denominado "Vedado de Las Fuentes"
Esta virgen ha sido muy trasladada de sitio en sito. Se dice que vino de Francia y que estuvo en Andalucía pero el primer vestigio de su historia se encuentra en el Archivo histórico de Toledo, zona muy vinculada a los reyes Católicos y que en los años del descubrimiento de América y de la invasión mora pudo ser traida de intercambio. Se rumorea que estuvo 400 años enterrada hasta que salió a la luz en 1.113 por las aparciciones que sufrió el pastor Antonio. En la guerra civil su rostro quedó desfiguarado por un culatazo de arma.
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Atentemente,