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El águila imperial, especie en peligro de extinción, es víctima frecuente del veneno. Por cada águila imperial hallada muerta, se caulcual que puede haber hasta nueve ejmplares que fallecen por la misma causa y que no son detectados. Es una de las conclusiones a las que ha llegado el grupo de trabajo de Ecotoxicología del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural Marino. Azor común, milano real, lechuza común, busardo ratonero, buitre leonado y buitre negro son alguna de las especies que más sufre los embates de la ponzoña.
- El veneno no es selectivo y causa víctimas indirectas en cadena (WWF) -
A pesar de que la colocación de cebos es una práctica que ha sido prohibida desde hace 20 años por leyes de conservación de la naturaleza, tanto estatales como autonómicas, y tipificada como delito por el código penal, los datos que recaba este informe revela que cerca de 7.000 especies incluidas en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas han perdido la vida en 15 años bajo los efectos de los cebos envenenados. Pero estas cifras no son concluyentes ya que se estima que entre tan solo entre un 5% y un 15% son los animales detectados.
El veneno no elige a sus víctimas. Esparcirlo en campo abierto, generalmente introducido en despojos de pollo, es una grave irresponsabilidad y un delito. Los niños y animales domésticos corren el peligro de intoxicarse si entran en contacto con el cebo envenenado. El veneno permanece mucho tiempo en el campo. se transmite de unos animales a otros y llega a contaminar el agua potable y afectar, por ende, a las personas.
La gran mayoría de los casos de envenenamiento están vinculados a la caza. Se colocan cebos empozoñados para acabar con los predadores de especie de caza menor. Aunque recientemente el dedo acusador se cierne sobre los ganaderos. Según los expertos, entre el 60-70% de los casos se atribuye al sector cinegético y entre el 15-20%, al ganadero. Las muertes de las últimas semanas de un lince ibérico en la Sierra de Andúja (Jaén) y de un quebrantahuesos en la Sierra de Castril (Granada) cofirman la creciente participación de este último sector. No obstante, la triste realidad muestra que se utiliza por personas que no pertenecen a estos gremios.
Entre los venenos que se utilizan se encuentra la legendaria estricnina y el potente aldicarb que es altamente tóxico en las abejas, también en otras especies, incluyendo peces, invertebrados, y pájaros
Hubo prórrogas para la eliminación, almacenamiento, comercialización y utilización de las existencias actuales de productos fitosanitarios con aldicarb. Pero no hubo retirada de los stock en manos de los particulares
El veneno permanece mucho tiempo en el campo. se transmite de unos animales a otros y llega a contaminar el agua potable y afectar, por ende, a las personas
 Entre los venenos que se utilizan se encuentra la legendaria estricnina y el potente aldicarb que es altamente tóxico en las abejas, también en otras especies, incluyendo peces, invertebrados, y pájaros. El Consejo de las Comunidades Europeas dictó el 18 de marzo de 2003 una Decisión que acordaba la retirada de las autorizaciones de los productos fitosanitarios que contenían aldicarb. La Decisión se adoptó tras una intensa polémica sobre la nocividad o no de dicha sustancia activa. El aldicarb es un producto químico de uso fitosanitario empleado y comercializado en España en los últimos 25 años como desinfectante de suelos en horticultura y en otros cultivos, como la remolacha, la cebolla, la patata, los cítricos o la vid. El compuesto tiene propiedades insecticidas, acaricidas y nematicidas. Se ha comercializado con el nombre de Temik en forma de granulado que contiene un 10% en peso del ingrediente activo.
La justificación de la prórroga del uso de aldicarb que se hizo hasta 2007 se fundamentó en la falta de alternativas eficaces para determinados usos en algunos Estados miembros, como es el caso de España, que se alineó con los países del sur de Europa y Gran bretaña que se resistieron a aceptar la prohibición de este producto, impuesta por los países nórdicos y centroeuropeos. Hubo prórrogas para la eliminación, almacenamiento, comercialización y utilización de las existencias actuales de productos fitosanitarios con aldicarb. Pero no hubo retirada de los stock en manos de los particulares, lo que hace que estos venenos sigan disponibles para su uso como veneno contra la fauna, según reconoce Benigno Varillas.
La Real Federación de Caza ha mostrado su compromiso contra esta lacra y ha formulado una iniciativa oficial para la creación la figura de un"controlador de predadores". Mientras tanto la ley se aplica en este tipo de ilícitos y ya en diciembre de 2008, una pareja de cazadores fue sentenciada a dos años de cárcel por colocar enenos en un coto de caza de Ciutadella (Lérida). La Fundación para la Conservación del Buitre Negro ha habilitado un teléfono para notificar casos de envenenamiento: 900 713 182.
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