|
martes, 04 de marzo de 2008 |
 |
La Sierra Oeste es un lugar salvaje en dónde los patrones naturales crean oníricas formas para el deleite del buen observador. A caballo entre el deshielo del invierno y en los umbrales de lo que conocemos por primavera nuestra comarca experimenta un cambio morfológico difícil de asimilar. Colores, formas y texturas refulgen sobre el ecosisitema base.
Y afortunadamente, aún existen rincones por los que la huella humana no ha quedado impresa. Rincones que dan testimonio fehaciente de que la Sierra Oeste es un espacio virgen que debemos conservar.
MÁS COLECCIONES
|
 |
A CUATRO PATAS. Una bucólica estampa con equinos que pastan en las estribaciones los montes escurialenses nos reafirman en que el campo debe ser poblado por seres de cuatro patas... lo normal.
|
 |
CONFINES FLUVIALES. El bosque en galería se forma a partir de este cauce en el río Perales. Una poblada maraña vegetal alberga a seres de rivera. Aves, reptiles y anfibios moran a sus anchas en este confín fluvial.
|
 |
CHARCAS DE CRISTAL. Las heladas matinales han solidificado el agua y han formado una capa de hielo y nieve en las charcas. Son contrastes serranos llenos de color para las retinas agradecidas.
|
 |
TERCIOPELO VEGETAL. Los riscos de Las Machotas se tapizaron con un verde nuclear que al contacto con el sol dejaron esta instantánea. Las nubes y el cielo hicieron lo propio para rematar el cuadro.
|
 |
OÁSIS DE VIDA. Muy, muy cerca del trazado de la nueva vía de la comarca se encuentra este reducto acuático en dónde garzas, ánades y demasés comparten espacio para alimentarse.
|
 |
AGRESTES PAISAJES. La marca invernal quedó impresa en este rincón de Zarzalejo. Frío agreste que marca el laboro campestre. Al fondo una inst alación ganadera que recibe las inclemencias de forma estoica y resignada.
|
 |
UN ARCA DE NOÉ. Insólita instantánea en la que un jabalí come de la mano del hombre rodeado de burros. Una gran familia compenetrada en perfecta armonía.
|
|