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La semana de Carnaval en la Sierra Oeste se ha vivido de una forma costumbristas acorde a la singularidad de estos festejos. La mayor parte de los pueblos han visto sus destinos marcados por el inicio de la Cuaresma cristiana. La permisividad y descontrol que han respirado los habitantes de muchos de estos municipios se vive en coloristas vestimentas y bulliciosas comparsas. Concursos de disfraces, procesiones y comidas han sido patrones para celebrar durante estos días que "Dios no mira".
Así Cadalso de los Vidrios, de manos de la tricentenaria Hermandad de las Ánimas Benditas, o los peculiares Máscaros de Robledondo, cuyos ininterrumpidos paseos nocturnos se pierden en la noche de los tiempos y donde se centran todos los actos programados desde Santa María de la Alameda, han dado paso a una larga serie de celebraciones en las que predomina la diversidad comarcal.
San Martín de Valdeiglesias ha hecho valer su tamaño y el ser la capital de la comarca a la hora de diseñar sus Carnavales en los que destaca la tardía celebración del Domingo de Piñata, que supone el broche final a la actividad que se centra el martes y el miércoles anteriores.
Aldea del Fresno, en cuyo programa destaca la fiesta de las mujeres. Reunión de disfraces el sábado para hacerse con elel guiso de patatas y carne en la finca de Navayuncosa, animadas con el vino de Villa del Prado y con la música de la charanga, compuesta por los únicos varones a los que les está permitido asistir a tan selecto festejo.
Por su parte, las mujeres de Valdemaqueda, indiferentes a la transgresión que suponen estos días, se animan a cocinar para todos los vecinos el Miércoles de Ceniza, unas patatas con bacalao en un improvisado comedor en la plaza de España. La diversión en torno a la comida continúa por la tarde con las sardinas para los mayores y los regalos para los más pequeños.
Las viandas son, a su vez, el centro de las actividades carnestolendas en Robledo de Chavela, donde entre bailes, pasacalles y animación callejera se deslizan diversas reuniones culinarias con chorizo y panceta y cena de las Amigas del Carnaval el lunes, 23, y la caldereta el Miercoles de Ceniza, además de la limonada de la tarde en el Entierro de la Sardina.
La permisividad y descontrol que han respirado los habitantes de muchos de estos municipios se vive en coloristas vestimentas y bulliciosas comparsas
La comarca vive en una permanente combinación sacra y profana arengada por ruidosas charangas
De nuevo las mujeres, a través de la Asociación La Villa, vuelven al primer plano en Navas del Rey, donde comparten la organización de actos con el Ayuntamiento. El sábado es el centro de la actividad festiva en un año en el que la Hermandad de San Antonio va a instalar una barra cuyos beneficios se destinarán a la construcción de una ermita.
Cenicientos comparte con muchos municipios incluidos en el Consorcio Turístico de la Sierra Oeste la progresiva popularidad de los Carnavales con el acento en los concursos con premios para adultos y niños, en los que los colectivos locales actúan de jurado.
En Pelayos de la Presa llegan a estas fechas ahítos de fiestas tras las celebraciones locales de San Blas, lo que no impide que se sumen al Carnaval, con sus propuestas más características que incluyen, por supuesto, la correspondiente ración de concursos y bailes, al igual que los vecinos de Villamanta, cuyo Ayuntamiento concentra en mañana, sábado, todas las actividades carnavalescas.
Villamantilla ha construido en los últimos años a base de participación unos carnavales característicos, en los que los vecinos se vuelcan como invitados a una boda ficticia, masiva al tiempo que festiva.
De la permanente combinación sacra y profana del calendario festivo español que tiene su demostración en el Carnaval de la Sierra Oeste es asimismo testigo de excepción Villanueva de Perales, con una clara diferenciación entre la fiesta del sábado y el tono litúrgico del Miércoles de Ceniza.
Fte. Consorcio Turístico Sierra Oeste
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