La Tradición de los Druidas del Solsticio de Verano

Todo tiene movimiento. Todo está inmerso en un cambio constante y los druidas nos muestran esto. Hasta los astros, y la astronomía estudia las leyes y principios que los rigen. Estudiar algo tan bonito como el cambio del día hacia la noche y viceversa. A su vez, esos cambios traen consigo otros más y, por si no fuese poco, están relacionados con tradiciones y culturas sociales.

El Sol y sus Solsticios

Los solsticios son los movimientos que hace el sol cuando alcanza el punto más alto o bajo de inclinación con respecto al ecuador. El solsticio de invierno sucede del 21 al 22 de diciembre y hace la noche más larga y el día más corto del año. El solsticio de verano acontece del 21 al 22 de junio, con la noche más corta y el día más largo del año.

Los Druidas y sus Creencias

También conocidos como chamanes, fueron los miembros de la clase sacerdotal en Gran Bretaña, Irlanda y otras partes de la Europa céltica durante la edad de hierro, siglo XII a.C. Tenían algunas funciones dentro de la comunidad: curanderos, jueces, maestros, adivinos, entre otros. Entre lo religioso y lo político. Su culto, el druidismo, estaba formado por el animismo: creencia en la existencia de fuerzas vitales encontradas en todos los seres animados. Sostiene como principio la interrelación entre el mundo de los vivos con el mundo de los muertos, y la existencia de diversos Dioses con los que se puede interactuar de alguna forma. Las raíces del druidismo es la naturaleza misma, buscando la conexión del ser humano con la tierra, el cielo y el mar. Lo espiritual como filosofía de vida.
Así como su amor por la naturaleza, los druidas también celebraban y veneraban el aprendizaje. Observaban todos los cambios naturales y los ciclos de la vida. Podrían ser llamados físicos, ingenieros, químicos, agricultores y astrónomos al mismo tiempo. Seres integrales sin lugar a dudas.

Ecología Mística

Uno de los objetos venerados por los druidas es el sol, el astro rey y máximo exponente pagano. Visto como el Dios que ilumina. Con el solsticio de verano, es decir, el día más largo, se celebra la festividad del sol. Es la época donde la oscuridad es vencida por la luz. Donde la vida renace con mucha mayor fuerza. Se conmemora la máxima vitalidad de las cosas animadas y los seres humanos. Una época donde se creía que las plantas podrían presentar propiedades mágicas. Sembrarlas o recolectarlas con fines energéticos, sagrados y religiosos.
También se comenta que era un buen momento para la fertilidad. Se hacían sacrificios o rituales para pedir por una buena cosecha o por la prosperidad física y espiritual. Los matrimonios no se escapaban a esta época. El comienzo de la unión y el compromiso con otra alma, una gemela a la nuestra.

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El fuego de las hogueras

Del solsticio de verano se pueden comentar las hogueras típicas y características de la Festividad de San Juan, en España y en otros países del norte de Europa. La idea de bailar, beber, cantar, saltar y reír es un símbolo de la alegría ante la victoria de la luz ante la oscuridad. Celebrar por los placeres de la vida. El fuego es el elemento principal de estas fiestas. La hoguera representa la vida, la fuerza, el vigor, la fertilidad, el temple, el calor, la luz, y sirve como el centro o foco de las reuniones. Propicia el canto de historias mágicas alrededor de la misma.
Es bien sabido que el cristianismo opacó y trató de eliminar estas fiestas paganas. El proceso de restauración y expansión de estas festividades, hoy en día, ha tenido y va teniendo un aumento en sus realizaciones. Poco a poco se podría volver a ver esas hogueras de luz y alegría. Solo hacen falta más almas que participen en ellas porque la naturaleza siempre querrá.

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